La alegría y la personalidad tóxica

Cuando mi hijo mayor tenía unos cuatro años, entró en el botiquín y se bebió medio frasco de medicamento para la diarrea. Llamé al Centro de Toxicología y me dijeron que no era un problema. Le expliqué los peligros del botiquín a mi hijo y dejé el asunto. Un par de días después volvió a entrar en el gabinete y esta vez bebió alrededor de un cuarto de botella de aspirina líquida para niños. Así que por segunda vez en una semana llamé a control de envenenamiento temiendo por mi hijo (y temiendo que yo estaría en problemas). Otra vez me dijeron que no era gran cosa. Aliviado, le pregunté por qué hizo esto. Su respuesta fue que la medicina era buena para él y también sabía bien.

A veces hay personas en nuestras vidas que son muy parecidas a la medicina. Sentimos que son buenos para nosotros y que es bueno estar con ellos. Nosotros los amamos y ellos nos aman. Sin embargo, hay un fuerte lado negativo en ellos que es dañino para nuestro espíritu. A menudo somos conscientes de este hecho, y sorprendentemente, a menudo podemos no ser conscientes de ello. Estamos tan perdidos en el sentimiento de pertenencia y amor intencional que hemos llegado a pasar por alto esta negatividad. Sin embargo, cada día que pasa esta negatividad se nos pega. ¿Qué es lo que hacemos?

Las personas son quienes son en base a sus experiencias de vida, los rasgos persona toxica así como a sus expectativas internas y externas. Al asociarnos con ellos, nosotros también estamos incluidos en esas experiencias de vida. Si hemos sido complacientes con actos previos de negatividad, la suposición natural es que nos sentimos cómodos con el status quo. Sin embargo, cuando descubrimos la alegría, empezamos a comprender que esta estrecha asociación con la negatividad nos está robando lentamente nuestra alegría.

¿Qué debemos hacer? Realmente hay dos enfoques a considerar. Primero podríamos ser su ejemplo de alegría con nuestras acciones y palabras. Aquí es donde nos negamos a aceptar nada más que alegría y vida positiva. Al vivir este ejemplo podemos ayudar a guiarlos hacia un futuro positivo y una amistad duradera. Por supuesto que deberíamos estar viviendo este ejemplo de todos modos. Si no, el cambio nos vendría bien.

La segunda opción es más difícil. Si estamos descubriendo honestamente la alegría y nuestros ejemplos positivos no están haciendo una diferencia, a menudo tenemos pocas opciones más que seguir adelante. No defiendo esto como un primer intento. A veces, sin embargo, es el único camino a seguir si queremos mantener una vida positiva y llena de alegría. Sólo asegúrese de que todas las vías sean examinadas primero. Ten en cuenta que puedes ser la mejor persona que puedas ser por medio del ejemplo e incluso de la consejería guiada. Si eso falla, entonces tal vez se le está diciendo que es hora de tomar caminos de vida separados. Es una elección difícil, pero construir una vida espiritual positiva exige responsabilidad propia y sabiduría.

Así como no toda la medicina es buena para nosotros todo el tiempo, los individuos también pueden no ser buenos para nosotros todo el tiempo. Cuídese de conocer la diferencia y actúe de manera responsable por usted y por la otra persona.

 

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